Al principio sólo existía Ekkert, el Abismo Abierto, lo que los elfos llaman el origen primordial del universo. Al este se extendía Issenheim, el hogar del hielo y al oeste Brannheim, morada del fuego, separadas por Lofttæmir, el vacío.
De Issenheim brotaba la fuente del hielo, Issen, el origen de los gigantes de hielo. De Brannheim surgía la fuente de fuego, Brann, de la cual se originaron los gigantes de fuego.
Los unos ignoraban la existencia de los otros, pero Lofttæmir, celoso de no poder crear nada de él, urdió un plan. Envenenó la mente de los gigantes convenciéndolos de que en los extremos opuestos había tesoros custodiados por seres inferiores, a los que debían exterminar para reclamarlos.
Los gigantes emprendieron así un viaje por el vacío, sin saber que al abandonar sus tierras y adentrarse en él, perderían la conexión con su origen elemental, convirtiéndolos en cascarones huecos, permitiendo así a Lofttæmir disponer de ellos. Al perder la mayoría de gigantes, Issen y Brann adquirieron la necesidad descubrir el porqué, y se auto-engendraron convirtiéndose en las primeras deidades, Isseneð y Branneð.
Adentrándose en las profundidades de Lofttæmir, encontraron a sus hijos corrompidos. Combinando sus poderes elementales, la helada y la llamarada, envolvieron a Lofttæmir, desterrándolo del vacío. Ur, Lir, Hel y Svåll fueron los únicos cascarones huecos que recuperaron su conexión con los elementales, y reconocieron a Isseneð y Branneð como las fuentes de las cuales procedían.
Del estallido de los poderes elementales en el vacío se originaron 4 nuevos planos o hogares: Eðrík, Byltarík, Heimur y Gleyskurík
Posteriormente los dioses crearon un nuevo plano al que llamaron Thensheim y fue la morada de los primeros seres creados por ellos, los Thenshel, criaturas semidivinas las cuales buscan entre los guerreros caídos en batalla a los más heroicos, valientes y honorables para convertirlos en los Eððar Forráðamenn, los guardianes divinos, y formar un ejército para la confrontación con Lofttæmir.
En Thensheim los Eððar entrenan para la guerra y beben hidromiel en el gran salón Mjöðurhús, donde todo Nordsimænn desea ir.
A su vez Lofttæmir en su destierro creo el plano de Shaitheim y con el poder residual que se llevó creo a los Shait, criaturas demoniacas con las cuales intenta constantemente destruir la creación de sus hermanos Brannheim e Issenheim.
El noveno y último plano se originó a raíz del primer intento de Lofttæmir de destruir la creación. Y fue creado por los dioses para aprisionar a los Shait derrotados a los cuales se les dio a elegir entre regresar a su plano y sufrir la ira de Lofttæð o ser desterrados a Skjærsild y continuar su existencia privados de sus dotes infernales.
Los 9 planos de Ekkert son:
- Brannheim: Hogar de los gigantes de fuego, la fuente Brann y la deidad primordial Branneð.
- Issenheim: hogar de los gigantes de hielo, la fuente Issen y la deidad primordial Isseneð.
- Eðrík: La tierra eterna, donde nada perece. Hogar de los dioses, Hel fue asignada como guardiana de sus puertas.
- Heimur: La tierra mortal, hermosa como Eðrík, pero perecedera y cambiante. Hogar de los mortales. Ur fue asignado como su cuidador.
- Byltarík: El otro mundo o «mundo de los muertos«, le fue otorgado a Lir y Svåll como guardianas de la muerte para custodiar las almas de los caídos. Donde los mortales van al morir
- Thensheim: Plano semidivino donde se encuentra el salón Mjöðurhús, habitado por los Thenshel y los guerreros dignos caídos en batalla.
- Gleyskurík: El plano del olvido donde se desterró a Lofttæmir. Hogar de Lofttæð y sus hijos.
- Shaitheim: Plano demoniaco hogar de las hordas infernales de Lofttæmir.
- Skjærsild: Plano prisión de las hordas infernales privadas de poder custodiadas por los Thenshel.
